
El sábado era un día esperado (bueno… todos los sábados lo son), íbamos a un nuevo local de BDSM y por lo que nos habían contado, tenía una pinta estupenda; además uno de los organizadores es un conocido, del que yo particularmente me fío bastante en cuestiones “comerciales y BDSM”…
El local, además, también pintaba bien… Zona Industrial, sin vecinos, sin horarios…
Por primera vez, llegamos pronto a una fiesta, empezaba a las 23:00 y nosotros llegamos alrededor de las 00:00!!!
El lugar estaba todavía en obras, pero genial, daba “ambientillo”. Era en la última planta, subimos unas cuantas escaleritas, (algun* vimos que se iba quedando por el camino, en las escaleras, creo que costaba algún trabajo subirlas. Es lo bueno de ir tanto al gimnasio, que yo no me entero) y llegamos al sitio en cuestión… dejamos los abrigos, y en lugar de darnos una fichita o cualquier otra cutrez, nos dieron una pulserita negra preciosa, a mí con el número cinco… (motivo por el cual, creo que este fin de semana he sido “el número cinco”… )
Era pronto y había poca gente; enseguida nos vio Davide, nos atendió mejor que bien, nos enseñó las pequeñas instalaciones, nos comentó, las posibles futuras en una terraza, que en verano podría estar genial… y poco a poco comenzó a llegar más y más gente, pero en realidad no sé si eran las mismas personas, que se duplicaban o entraban y salían una y otra vez …
Vino gente conocida del ambiente de los que yo llamo “especialistas”, hicieron algún bondage impresionante en cinco minutitos. La premura es de agradecer, porque en ocasiones lo del bondage se hace tan interminable que termina siendo una tortura para el que lo está viendo….
Buena música, buenísimo trato… pero…. No, no me estimula, no me gusta, vuelve a ser “lo mismo de lo mismo”… “El código”: todos de negro, cual cucarachas, camisas negras, pantalones de cuero negros de cintura alta (ayyyyyyyyyyyyyy…) y quizás tenga razón maeve, puede ser que me considere “narcisista”, pero no… una vez más sigue sin convencerme…
Eso sí, a la próxima, volveremos a ir.
Resumen: “Poca mecha para tanta dinamita”